El caso que conmocionó a la capital guatemalteca en septiembre, finalmente tuvo una resolución judicial. El Juzgado de Turno de la Ciudad de Guatemala dictó sentencia contra Carlos Ovidio Acevedo, de 70 años, abogado activo, el conductor que embistió a un motorista en la zona 9, y fue condenado a pagar Q6 millones en concepto de indemnización por los daños ocasionados. El monto fue fijado luego de determinar que la víctima sufrió lesiones irreversibles: una amputación, producto del impacto.

El hecho ocurrió el 26 de septiembre, cuando Acevedo conducía su vehículo particular y embistió a Javier Hernández, un joven motorista que se desplazaba por la avenida Reforma. Las imágenes del accidente circularon ampliamente en redes sociales y provocaron indignación entre usuarios que exigían justicia y mayor control en las vías. Testigos aseguraron que el conductor iba en estado de emoción violenta y que no prestó auxilio inmediato tras el incidente, si no repitió dicho acto.

Hernández fue trasladado de emergencia al Hospital Roosevelt, donde permaneció varios días en estado crítico. A pesar de múltiples cirugías, los médicos debieron amputarle una pierna para salvarle la vida. Desde entonces, su recuperación ha sido lenta y compleja, marcada por terapias de rehabilitación y el apoyo de su familia, quienes denunciaron las dificultades económicas y emocionales derivadas del accidente.
En las audiencias preliminares, el juez había ordenado que el acusado cubriera los gastos médicos y quedara ligado a proceso penal por lesiones graves culposas. No obstante, las pruebas presentadas por el Ministerio Público y los peritajes de tránsito demostraron una negligencia evidente, lo que llevó al tribunal a dictar una condena civil ejemplar. Los Q6 millones incluyen los costos de atención médica, prótesis, terapias, incapacidad laboral y daño moral.
Durante la lectura de la sentencia, el padre de la víctima expresó que la decisión representa “un acto de justicia y de esperanza”. Aseguró que la familia ha vivido semanas de angustia, pero confía en que este fallo marque un precedente. “Mi hijo perdió una pierna, pero no su valor ni su derecho a ser reparado. Esto no nos devuelve lo perdido, pero al menos muestra que hay consecuencias para la irresponsabilidad”, declaró ante los medios.
Por su parte, la defensa del acusado anunció que apelará la resolución, alegando que el monto es desproporcionado. Sin embargo, los abogados de la víctima y el Ministerio Público consideran que la sentencia refleja el daño real causado y constituye uno de los montos más altos otorgados por un juzgado guatemalteco en materia de responsabilidad civil por tránsito.
Las autoridades de tránsito aprovecharon la resolución para reiterar el llamado a conducir con prudencia y respeto a las normas viales. Recordaron que en Guatemala los accidentes de tránsito siguen siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad, siendo el reporte del 2024: ocho mil trescientos cincuenta y cuatro hechos viales, ocasionando dos mil trescientos cincuenta y dos muertes, y ocho mil cuatrocientas noventa personas heridas, y que cada imprudencia al volante puede transformar vidas para siempre. El fallo, además de histórico, busca ser un recordatorio de que la justicia también circula por las calles.