Por: Lic. Raúl Berríos
La migración es un rasgo de la capacidad humana de anteponerse a las adversidades económicas, naturales, climaticas y políticas, sus antecedentes están estrechamente vinculados al poblamiento de los continentes y al desarrollo de los actuales estados nacionales. Practicamente la movilidad es el reflejo de los tiempos, reforzándose durante ciertos procesos históricos y contextuales, como la colonia, la reforma liberal, el desarrollo del industrial en la región y en plena fase de globalización, parece ser el reflejo de la internacionalización. De alguna manera los migrantes son los rostros y los cuerpos de la globalización.
De hecho, la migración internacional de guatemaltecos es un proceso que está determinado por varios factores, entre éstos, las facilidades del transporte marítimo, luego la construcción de carreteras que unían a los países del continente americano y simultáneamente a la modernización de los aeropuertos y el desarrollo del transporte aéreo, así como de situaciones económicas, políticas y sociales, como determinantes de la emigración de más de 3 millones y medio de guatemaltecos, que radican en Estados Unidos de América, que también genera sus propias dinámicas, teniendo como factor principal de atracción, la demanda de trabajadores para importantes sectores de la economía, como la construcción, agricultura y servicios.
El otro factor es la diversificación de destinos, lo que ha provocado que una cantidad indeterminada de guatemaltecos radicados en otros países como Canadá, Estados Unidos Mexicanos, España, Belice y algunos países centroamericanos, por mencionar los más importantes, en los cuales las comunidades guatemaltecas también aportan laboral y culturalmente a la sociedad de acogida.

Respecto a la migración hacia Estados Unidos de América, es importante situar al país como tránsito de migrantes, que procedentes de otros países vecinos y del Sur de América, así como de otros continentes, pasan por este país, desde hace más de 40 años, se ha identificado distintas oleadas, estrategias y formas de emigración irregular, desde los desplazamientos personales, el uso de traficantes de personas, las caravanas y los flujos masivos mixtos. En términos cuantitativos éstos han sido variantes, en función de las políticas que prevalecen en el principal destino, pasando de ser masivas a experimentar disminuciones, como ocurre en la actualidad.
En el corredor migratorio más grande, como es el mexicano, los cambios han sido abruptos también, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, en los relatos de los pioneros, no se identificaban dificultades atravesar dicho país en la década de los años 60 y 70, pero con el transcurrir del tiempo y la politización de la migración, se convirtió en un territorio dificil de transitar, pasando de ser una actividad notable, cuando los migrantes utilizaban el tren o “la bestia”, como se le conoció por sus lamentables tragedias y accidentes, como ocurre recientemente con el uso de contenedores de trailers, como medio de transporte predominante, que también ha provocado tragedias, así como la incursión de redes del crimen organizado que han cambiado radicalmente las formas, estrategias y sobre todo incrementado el riesgo y la vulnerabilidad de las personas migrantes.

Otro aspecto importante a considerar analíticamente, es la contracorriente que las dinámicas emigratorias generan, y son efectivamente los retornos, que reflejan las dificultades para transitar irregularmente territorios o de establecerse en un país, sin contar con los requisitos establecidos en el marco normativo, la tendencia en esta fase del ciclo migratorio ha sido un ascenso considerablemente desde Estados Unidos de América, como destino y de Estados Unidos Mexicanos, como tránsito.
Ante este escenario, considerando la importancia que para los países de destino tiene la mano de obra foránea, cada vez adquiere mayor relevancia los programas de trabajo temporal, tendencia que podrá constituirse en la tendencia dominante en los futuros años.