En una operación calificada como “histórica” por el ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, diez líderes de las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 fueron trasladados al nuevo Centro de Detención de Máxima Seguridad Renovación 1, en Escuintla. El objetivo es desarticular el poder criminal que estos reos mantenían desde prisión, pese a cumplir largas condenas por delitos como asesinato, extorsión y violación.

Jiménez informó que el traslado se ejecutó con precisión, sin disparos y con un fuerte dispositivo de seguridad. “A estos criminales les digo: bienvenidos a su nueva vida”, declaró durante una conferencia de prensa, destacando que la operación marca un antes y un después en la política penitenciaria del país.
Entre los reos trasladados se encuentra Aldo Duppie Ochoa Mejía, alias Lobo, condenado a 1,670 años por múltiples asesinatos. También fueron enviados Wilder Rodríguez Aguilar (Pato), Mayro De León Hernández (Viejo Zacapa), Jarvin Itzoy Cruz (Crazy), Manuel Rivas Granados (Drimer), Jorge Jair de León Hernández (Diabólico), Amílcar Torres Rosales (Garrobo), Nixon Bantes González (el Flaco), Ronald Choc Alemán (Sexy Boy) y Ángel Reyes Marroquín (White). Todos son considerados de alta peligrosidad y formaban parte de las estructuras de mando que seguían operando desde las cárceles.

El penal Renovación 1 fue diseñado para garantizar el aislamiento total de sus internos. Cuenta con celdas individuales, cámaras de vigilancia las 24 horas, bloqueadores de señal telefónica, escáneres corporales y una sala de videoconferencias para audiencias judiciales. No permite visitas familiares y dispone de una clínica interna. Según Ludin Godínez, director del Sistema Penitenciario, “el aislamiento no es temporal, es permanente mientras estén en Renovación 1”.
Más de 800 agentes de élite de la Policía Nacional Civil y del Sistema Penitenciario participaron en el operativo, que incluyó inteligencia táctica, drones, binomios K-9 y tecnología avanzada. El ministro Jiménez afirmó que esta acción sienta un precedente en la lucha contra el crimen organizado: “No podrán seguir operando desde las cárceles. Estamos recuperando el control del sistema penitenciario”.
Con este traslado, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo busca fortalecer la seguridad nacional y retomar el control de los centros de detención, considerados uno de los principales focos de dirección de estructuras criminales en el país.